A principios de los años sesenta del pasado siglo, la Organización Internacional del Café (ICO) instituyó un código identificativo para cada país exportador que, seguido del código de exportador y del número de embarque, se estampa desde entonces en cada saco de café. Como pequeño homenaje a la historia del saco de café, Cafés El Magnífico quiere contribuir perpetuando esta ya tradicional numeración.
Café Aquiares Lavado
Costa Rica
05
Aquiares Estate
Alfonso Robelo
Turrialba
Aquiares
1.270 msnm
F1 Centroamericano (Sarchimor x Rume Sudan)
Lavado

Café Aquiares Lavado

Desde 10,00 a 40,00

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LA FINCA
Fundada en 1890 por aventureros, Aquiares fue cuidada y desarrollada a lo largo de los años primero por la familia Lindo de origen británica, luego por la familia Figueres (familia del ex presidente que abolió el ejército costarricense) hasta ser comprada en los años 70 por tres familias con lazos cercanos.

Situada entre los ríos Aquiares y Turrialba, la finca administra la cadena de producción de café en su totalidad. Se inicia con la producción del almácigo, luego se lleva al campo y se le da mantenimiento agrícola, y a los tres años de sembrado inicia la cosecha, la cual se recolecta y se procesa en su propio beneficio.

Las prácticas agrícolas están orientadas a mantener la buena calidad de la tierra. Por ejemplo, la materia orgánica que genera el desecho de hojas de árboles de sombra alimenta a los micro-organismos del suelo. A su vez, la descomposición provee a las plantas de café nutrientes orgánicos. Además, la sombra que proveen los árboles nativos desacelera la maduración del café. Un proceso de maduración más lento le permite al grano absorber más azúcares lo cual resulta en una taza de mejor calidad.

Aquiares cultiva principalmente la variedad de café Caturra. Sin embargo, los retos que presentan el cambio climático y las plagas requieren constante experimentación con nuevas variedades. Para hacer esto, la finca ha desarrollado un Jardín de Variedades en el que más de 30 variedades prometedoras están siendo sometidas a prueba para determinar la calidad de la taza, la resistencia a plagas y la productividad.

Aunque la finca es grande para los estándares de Costa Rica, siempre se esmera en prestar atención individual a cada una de sus plantas de café. Aquiares toma el tiempo para podar cada planta independientemente, en vez de podar por fila o por lote. Para asegurar la consistencia en la calidad, todo el café es recolectado a mano. Durante la cosecha, cada planta es visitada hasta siete veces para asegurar que sólo las cerezas totalmente maduras y rojas sean recogidas.

Dado que los recolectores representan el recurso más valioso de la finca, Aquiares invierte fuertemente en su bienestar. Todos los trabajadores tienen un ambiente de trabajo seguro y un lugar confortable dónde vivir. La finca patrocina las visitas de médicos y consultores nutricionistas para los colectores y sus familias, así como sesiones de terapia física y una rutina de calentamiento diario antes del inicio del día de trabajo
BENEFICIO
Al tener su propio beneficio, y procesar únicamente sus propio café, Aquiares controla la calidad de su café de la planta al saco. El beneficio fue el primero en el país en ser registrado en el Instituto Costarricense del Café (Icafé) y por lo tanto tiene el singular número de identificación #001.

Conforme los frutos de café vienen del campo, se llevan al beneficio ese mismo día. Allí, la pulpa y el mucílago son removidos, luego los granos son segregados en dos calidades usando agua: flotes y maduros. Los maduros se hunden, tienen mayor densidad y mejor calidad. Los granos luego se secan en secadoras mecánicas por 36 horas (alimentadas con madera sosteniblemente cultivada en la finca) hasta que el nivel de humedad es reducido a 10.5%.

Luego los granos secos son almacenados en grandes silos para permitir que la humedad y los aromas se asienten. Finalmente regresan al beneficio donde el pergamino es removido para que luego sea clasificado por tamaño, peso, densidad y color y así esté finalmente listo para la exportación.

El varietal Centroamericano es un cruce entre Rume Sudan de Etiopía y Sarchimor de América Central. Esta variedad se ha adaptado con éxito a las condiciones de sombra de la finca. Su producción es vigorosa y su grano es pesado.

NOTA DE CATA
Fragancia afrutada, dulce y fresca. Aroma muy dulce con una intensidad aromática brutal. Acidez viva, complejo, cítrico, redondo, sedoso y equilibrado.
ORIGEN
A diferencia de Tarrazú y otras famosas regiones cafetaleras de Costa Rica, Turrialba es bastante lluviosa durante la temporada de cosecha. El secado del café puede ser complicado, y muchos productores recurren al secado mecánico en guardiolas. Esta región también se caracteriza por tener fincas donde se cultiva café, cacao y plátano en la misma parcela de tierra. El rango de altitud varía entre 600 y 1.300 msnm y las variedades más comunes son Caturra y Catuaí.

La zona que rodea el Volcán Turrialba fue en algún momento el centro de una importante civilización Pre-Colombina (Huetares). Varios petroglifos encontrados en la finca indican que existía un importante asentamiento en Aquiares, y aún se pueden encontrar artefactos indígenas entre los cafetales. De hecho, el monumento Nacional Guayabo, considerado el asentamiento indígena más importante de Costa Rica, se ubica a tan sólo 5 km de la finca.

Estas piedras labradas cuentan cuentos y abren las puertas a un tiempo mucho más diferente en su historia. Sin embargo, la tierra entre ríos siempre ha sido fértil, y la agricultura siempre ha sido privilegiada. Aprovechando la lluvia todo el año, y un suelo volcánico profundo, los Huetares pudieron sembrar sus cultivos, y ahora los Aquiareños, siembran su café.

Las tierras de Turrialba han sido bendecidas con infinitas fuentes de agua limpia, e incluso proporciona agua potable a tres comunidades río abajo. Las parcelas de café se entrelazan con manantiales naturales e innumerables arroyos y ríos, todos ellos protegidos con zonas de amortiguamiento boscosas. La red de corredores naturales a lo largo de la finca conecta los grandes bosques conservados en los dos valles de los ríos, proporcionando un ambiente saludable para los animales, aves y plantas locales.