A principios de los años sesenta del pasado siglo, la Organización Internacional del Café (ICO) instituyó un código identificativo para cada país exportador que, seguido del código de exportador y del número de embarque, se estampa desde entonces en cada saco de café. Como pequeño homenaje a la historia del saco de café, Cafés El Magnífico quiere contribuir perpetuando esta ya tradicional numeración.

Cafés Excepcionales

Es la máxima expresión de la mejor caficultura.
En las fincas en las que se puede producir cafés ejemplares nos encontramos con dos tipos de caficultores, el que ha aprendido el cultivo por tradición familiar y el que ha estudiado el café des de la ingeniería agrónoma. En ambos casos han tenido que observar cuidadosamente el comportamiento de la planta, aprender cómo obtener de esta la mejor fruta y, ya sea por herencia o gracias a un ojo educado, han elegido el lugar que más conviene al cafeto, similares a las zonas altas fronterizas entre Etiopía y Sudán, la tierra natal del Arábica.
Estos caficultores aceptan que sus cafés ejemplares van a ser solo una pequeña parte de la producción anual del cafetal extraída de una parcela privilegiada del mismo en el mejor momento de la temporada, que deberá recolectar, beneficiar y secar con esmero. Para alcanzar esta calidad fuera de serie van a tener que invertir mucho esfuerzo, tiempo, conocimiento y recursos (y tener suerte con las circunstancias climatológicas nunca está de más). Un agroempresario que decide y prefiere producir menos pero mejor, con una alta exigencia de trabajo, esperando que tanto clientes como consumidores sepan apreciarlo y reconocerlo, comprendiendo el porqué de su precio.

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